miércoles, 4 de septiembre de 2013

Un miembro de ASOCIACIÓN TEPEYAC, en Nueva York (nota de ITESO)

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Me enamoré de la ciudad. Es increíble
 

Aportaciones y trayectorias de Egresados
Enrique González – 09⁄2013
 
   
  
Recuerda la fecha a la perfección: llegó a Nueva York un 20 de enero de 2008, una gélida noche en la que casi no durmió porque literalmente se congelaba. Cinco años después, Rolando González, egresado en 2003 de Ciencias de la Comunicación, va y viene por distintos espacios públicos y privados de la urbe de hierro para enseñar inglés e italiano a ejecutivos, abogados, estudiantes y personal de las bibliotecas públicas neoyorquinas.
A media tarde de una calurosa jornada de julio –nada que ver con la fría noche que lo recibió– Rolando hizo una pausa entre las clases de español que imparte en la biblioteca Mott Haven del Bronx y las de italiano en el instituto Rennert, para llegar al café sobre la Avenida de las Américas y armar un recuento de su estancia en la ciudad que lo enamoró.
“Llegué en el invierno de 2008 y hacía mucho frío, horrible, horrible… Fue una de las noches más frías de ese invierno y prácticamente no dormí porque estaba congelándome”.
Y es que la sede de la Asociación Tepeyac, ubicada en aquel entonces en Chelsea y dedicada desde hace 15 años a promover los derechos humanos de los inmigrantes mexicanos y latinos y a la que llegó procedente del ITESO para hacer su servicio social, no contaba con las mejores condiciones para que alguien se hospedara en ella, mucho menos para que ahí se llevaran a cabo actividades como la enseñanza de idiomas, algo que Rolando González ayudó a cambiar.
Allí fue responsable de coordinar el programa de inglés y buscar voluntarios a través de internet para que dieran las clases. Tuvo suerte, dice, ya que el programa creció, aumentaron los grupos de lunes a sábado en lugar de dos días a la semana, consiguió que la ciudad les prestara una escuela con mejores condiciones para que ahí se impartieran las clases y colaboró en un programa de detección de VIH entre paisanos. El permiso inicial de seis meses lo transformó en un permiso de residencia permanente que, en poco tiempo, le permitirá iniciar los trámites para buscar la ciudadanía.
“Me enamoré de la ciudad. Es increíble, es genial, de verdad. Esos seis meses conocí a un montón de gente… Después de cinco años de Mural fue un desahogo, un relajamiento, todo lo opuesto”.
Vayamos un poco hacia atrás: cuando aún estaba en el ITESO, ganó junto a otros dos compañeros el Premio Jalisco de Periodismo en la categoría de estudiantes, con un proyecto sobre porno cómics que asesoraron los profesores Juan Carlos Núñez y Sergio René de Dios, proyecto que empezó a despertar su vocación periodística y lo llevaría a laborar en el periódico Mural.
“Empecé con los baches, como todos, haciendo lo que otros no querían, cubriendo ‘bomberazos’ y después me mandaron a cubrir el Ayuntamiento de Tonalá, con Palemón [García], luego el Ayuntamiento de Guadalajara, con Emilio [González]”. Al exgobernador de Jalisco lo conoció muy de cerca cuando era alcalde.
“Cada vez se hizo más sangrón y más sangrón que Antes, de verdad, cuando yo empecé, era agradable, menos loco, no sé, era diferente, mucho más sencillo. Fue perdiendo piso en mi opinión. Y cuando ganó [Juan] Sánchez Aldana, me mandaron a cubrir el Ayuntamiento de Zapopan”.
La teoría y la práctica; de la universidad al periódico
Rolando había encontrado su pasión: el periodismo. Sobre todo después de armar un par de reportajes de investigación en Tonalá y Guadalajara que derivaron en acciones concretas contra actos de corrupción y desvío de recursos. Vio que podía mover las cosas.
“Me encantaba, me encanta. En algún momento lo voy a hacer [regresar al periodismo]. Lo que me gusta es reportear y obviamente eso lo descubrí en Mural, pero honestamente sí creo que en el ITESO me enseñaron a ver más allá de mi circulito”, afirma. “Recibí una apertura mental, una ansía de exploración, de curiosidad, de interesarme por las broncas de otros”.

La formación académica y humanista ya la tenía; faltaba salir a la realidad.

“El primer gol que hice fue cuando cachamos a empleados del ayuntamiento trabajando en el rancho de Palemón. Fue muy interesante, porque esa nota de portada de Mural creció a nivel nacional, Televisa, TV Azteca, etcétera. Y a partir de ahí como que le agarré el gustito a investigar. La verdad me emocioné, dije ‘miren, sí funciona, sí pasa algo’. Y como Tonalá siempre ha sido históricamente deplorable, el ir a las colonias más pobres de la ciudad –siempre tengo en la mente la colonia “Pajaritos”, que es lo más miserable y desesperante y triste que he visto en mi vida en cuanto a pobreza–, me hizo más sensible a lo que otros viven y por lo que otros pasan”.

Hace mención del periodo en el que todos los días iba y venía en camión desde la redacción del diario (Mariano Otero y López Mateos) hasta Tonalá. “Eso me hizo más aguerrido, menos ruin, más luchón, y eso me ha servido aquí, porque los trabajos en restaurantes o en la gelatería fueron durísimos”.

NY, fascinante, adictiva y latinizada
¿Gelatería? Sí, una tienda de helados italianos. Porque Rolando –quien radica cerca de la frontera entre Brooklyn y Queens, no lejos del Aeropuerto John F. Kennedy– se ha movido laboralmente en la Gran Manzana para redondear sus ingresos a lo largo de estos años: restaurantes, bares, discotecas, la gelatería y claro, profesor de idiomas.

“Nueva York es cansada, deprimente a veces, triste, solitaria; tiene su resaca. Sí planeo ya con los documentos quedarme el tiempo que quiera y quiero hacer mucho más acá. Específicamente ahora estoy con el proyecto de las bibliotecas y recién comenzó este programa piloto de la ciudad en el que estoy en tres bibliotecas: una al norte de Manhattan, otra en el Bronx y la otra en Chinatown”, cuenta.

“Ahora estamos con el personal de las bibliotecas, porque cada vez más los usuarios de las bibliotecas hablan español. A la que fui esta mañana [en el Bronx, un barrio predominantemente hispano] me dijeron que el 65% de sus clientes son hispanohablantes, la mayoría no entiende inglés y en el personal tienen seis personas y solamente dos medio hablan español. Con ellos empecé a trabajar. Cada vez más las compañías necesitan que el personal hable español. Por ejemplo, los empleados bancarios constantemente están viajando a Latinoamérica, a México especialmente. Estoy en BBVA, en BNP…”.
Y esa vocación docente, ¿cuándo, cómo, dónde surgió?

En los dos años que viví en Italia como novicio de los Legionarios de Cristo, responde con una sonrisa de oreja a oreja. “En Italia íbamos a las parroquias y enseñábamos catecismo a los niños cada domingo. Eso fue lo primero que hice en cuanto a encabezar a un grupo, es decir, lo más parecido a una clase. En Guadalajara, en el ITESO, trabajé en el Laboratorio de Lenguas [ahora Centro de Lenguas], y ahí enseñaba italiano –como becario– a grupos como de 30 o 40 personas de todas las carreras”.
Allá en Italia, antes de la universidad, aprendió el idioma, fue reportero en la revista del noviciado, escribió crónicas, hizo entrevistas, tomó fotos… Su versatilidad, curiosidad y deseo de exploración no se han detenido desde entonces.
      
“En el ITESO decidí con mi equipo llevar un show de “dragas” [drag queens, travestis] al Arrupe [Auditorio Pedro Arrupe, SJ] y fue una experiencia interesantísima. El Arrupe estaba a reventar”. Para ello, recuerda emocionado, contó con el apoyo de las académicas Rossana Reguillo, Ángela Godoy, María Martha Collignon. ¿El objetivo del proyecto? La exploración del miedo, de los miedos, individuales y colectivos. “Y vaya que lo conseguimos”.

Instagram, la válvula de escape… Por ahora
Y mientras organiza su tiempo y circunstancias para retomar su faceta como periodista, Rolando explica que lo más parecido que hace últimamente lo hace gracias a Instagram, aplicación fotográfica para dispositivos móviles.
“Lo siento como mi desfogue, ‘¡ah, mira!, estoy haciendo algo como lo que me fascinaba hacer’, y todo mundo me echa carrilla y me dicen ‘siempre pones datos duros en tus fotos y quieres poner información…’, pero neta, neta lo he vivido como si fuera subir fotonotas, con su pie de foto y todo”.

¿Te acercarás a medios neoyorquinos, medios que publiquen en español?
Por supuesto, responde, “porque cada vez va a haber más. La población hispana continuamente ha ido en crecimiento y con la reforma migratoria que es muy, muy probable ahora, pues nos vamos a topar con seis millones de mexicanos que van a obtener documentos, entonces, ¿qué van a leer ellos?”

Foto: EG

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